La vida de un perro labrador cachorro para ser guía de invidentes

 
Ellos nacen con un don. No son perritos que fácilmente se distraigan, las razas más adecuadas son los labradores y tienen que estudiar con entrenadores por casi tres años, es decir hasta su edad joven. Es ahí que por primera vez conocen a su dueño, una persona que los necesita como si el can fuera sus ojos. El perro lo ve por primera vez y desde ahí se entregará a su labor para toda la vida.
 
Abnegados para siempre, aprenderá a seguir el paso de su dueño y a envejecer con él, claro que la edad del animalito avanza más rápido que la del humano, aún así seguirán juntos como una familia. Pues vendrá otro miembro a trabajar con ellos, este es el caso real de Suni, la perrita en el reportaje español que veremos. 
 
 
Ella al igual que la película Quill es de raza labrador y debe acostumbrarse a andar con el arnés y al itinerario de Frances el dueño español, quien los primeros días es acompañado por una persona que con la capacidad de visión le brindará instrucciones los primeros días con el fin de mejorar la y la confianza.
 
Como pueden ver Suni y Quill son casos de la vida real uno en el relato de un reportaje, el otro en el relato de una conmovedora película; ambas demuestran que muchas veces los animales estás a años luz de sensibilidad que los propios humanos, aprendamos un poco más de ellos
 
 

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