Síndrome de Noé, lo que amenaza a personas y animales

Noé en las escrituras, a pedido de Dios, protege a todas las especies para preservar su reproducción y evitar que se extingan, con el fin de vivir en armonía. 
 
El síndrome de Noé se confunde usualmente con el de Diógenes. Este filósofo tenía un desprecio por la naturaleza humana, lo que no es lo mismo que Noé que cuidaba a los animales.
 
 
Sin bien cuando la ciencia pone el término síndrome por delante hace alusión a un desorden en el comportamiento no es justo que se piense que ambos son lo mismo; sin embargo sí se complementan.
 
Es por eso que ahora se habla de estos síndromes y es que actualmente existe una legión de acumuladores de animales (Noé) que se aíslan de la sociedad y creen que al coleccionar mascotas se alejan de sus pares, ya que para ellos no vale la pena relacionarse con seres humanos, desconfían de las personas (Diógenes).
 
 
Estas personas son los nuevos “acumuladores” lo malo es que no son conscientes de que ponen en alerta la salud propia, la de sus vecinos y sobre todo la de animales que no pueden quejarse y que en nuestro país cuentan con leyes de protección casi nulas.
 
Los enfermos del Síndrome de Noé, según especialistas, son personas que usualmente han tenido carencias afectivas en los primeros años de la infancia, ellos quieren llenar ese vacío haciendo que seres que no se pueden quejar dependan de ellos. En ese afán empiezan rescatando animales, hasta que llenar el lugar donde viven.
 
 
Para evitar que se escapen y seguir “cuidandolos” los colocan dentro de jaulas diminutas y mientras tanto siguen llegando animalitos, cantidad que dificulta su alimentación e higiene. El resultado: un ambiente lleno de excrementos, orines y enfermedades veterinarias.
Al mismo tiempo salta el síndrome Diógenes, ya que los enfermos afirman categóricamente que aman a los animales más que a los humanos.
 
Es normal y natural querer y cuidar a mascotas y animales silvestres, pero esto se debe hacer respetándolos y propiciándoles una digna calidad de vida. Además las personas mientras cuidan a los animales con los que viven deben seguir socializando y compartiendo con otras personas.
 
 

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