El Vaticano aprueba vacuna contra el COVID-19, pese al uso de células fetales en su desarrollo

La Iglesia Católica ha dado el visto bueno a las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna pese a que se utilizaron materiales derivados de fetos para su investigación y desarrollo.

image internalEl Vaticano asegura que la aplicación de la vacuna contra el COVID-19 es aceptable y jugará un papel importante en la recuperación del mundo./Fuente: Reuters.

La producción de las primeras vacunas que actúan contra el COVID-19 ha comenzado a desplegarse en distintas partes del mundo y, pese a que se trata de un gran paso en la lucha contra la pandemia que aún continúa perjudicando a la humanidad, muchas personas han cuestionado su origen y aplicación en la población. En medio de esta situación, el Vaticano decidió pronunciarse al respecto y brindó su particular punto de vista sobre su origen.

Desde la Santa Sede, la Iglesia Católica aseguró que el desarrollo de la vacuna y su futura aplicación en seres humanos es “moralmente aceptable”. Tal como informó el portal británico The Guardian, el Vaticano no tuvo reparos en hacer esta afirmación pese a que los investigadores que trabajaron en las pruebas tuvieron que utilizar materiales derivados de fetos para dar con una fórmula efectiva contra el coronavirus, algo que miles de antiabortistas criticaron.

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No constituye una cooperación formal con el aborto del que derivan las células utilizadas en la producción de las vacunas. Es moralmente aceptable recibir las vacunas”, dijo el portavoz de la Santa Sede al medio británico. Además, el Vaticano indicó que “si bien la vacunación debe ser voluntaria (…) el bien común puede exigir la vacunación, especialmente para proteger a los más débiles y expuestos”, destacando que los que opten por no inmunizarse, deben hacer todo lo posible para no contagiar y exponer al resto.

La respuesta neutral de la institución religiosa sobre el uso de este tipo de materiales también estaría directamente relacionada con la dura situación por la que atraviesa Europa con el rebrote del COVID-19, siendo Italia una de las naciones más golpeadas con 69,200 muertes entre casi dos millones de casos confirmados.

Las vacunas aprobadas para su inmediata distribución como son las elaboradas por las gigantes farmacéuticas Pfizer-BioNTech y Moderna ya han comenzado a ser aplicadas en pacientes y potenciales víctimas de contagio en diversos países del planeta, como Estados Unidos y Gran Bretaña.

No obstante, es importante aclarar que estos materiales derivados de fetos no forman parte de la producción de las vacunas antes mencionadas. Como se explicó, los investigadores usaron células que provienen de fetos abortados para crear los anticuerpos y las pruebas de las vacunas, más no fueron utilizadas en las dosis que han comenzado a distribuirse entre la población en ciertos países, en específico, las vacunas de Moderna, AstraZeneca, Johnson & Johnson, CanSino, la Universidad de Pittsburgh e Immunity Bio fueron las que emplearon estas líneas celulares en sus estudios.