Lo confundió con un dolor de muela, pero ahora tiene un tumor del tamaño de una sandía

Los dolores comenzaron cuando tenía solo 13 años. El tumor en su barbilla no le permite trabajar y muchos de sus vecinos se ríen al verla.

Cuando tenía tan solo 13 años, Belinda Austria sufría de un fuerte dolor de muela. O eso es lo que ella creía. La parte inferior de su mandíbula le dolía fuertemente, pero la adolescente asumió que se trataba de alguna muela nueva a punto de salir.

 

Espero hasta los 19 años para acudir a un médico porque fue recién entonces cuando sus encías se inflamaron. Los médicos de Filipinas lo diagnosticaron como un abismo y en 1997, Belinda pasó por una cirugía en la cual le removieron la protuberancia. Sin embargo, años después, luego de tener a su tercer hijo, el tumor apareció de nuevo.

 

 

El tumor creció de forma rápida. La familia no cuenta con el dinero necesario para el tratamiento por lo que la ama de cada tiene que llevar consigo el pesado tumor a donde quiera que vaya y taparlo con un pañuelo para evitar las curiosas miradas de las personas.

 

 

“He sufrido tanto tiempo con este tumor, pero no puedo ir al hospital ya que no cuento con dinero”, contó Belinda según publicó el portal Mirror. “Desearía volver al trabajo, pero me canso fácilmente. Además de ser muy pesado, este tumor es doloroso. Luego de tenerlo, mi vida se ha vuelto bastante limitada y no puedo hacer las cosas que me gustan. Muchas personas se quedan mirándome cuando voy a la calle”, agregó. Contó además que algunas veces la gente se ríe de su apariencia, por lo que prefiere esconderlo con una bufanda.

 

 

Belinda y su esposo Carlos, un granjero, vendieron todas sus posesiones y pagaron el equivalente a 1900 dólares por la operación de 1997. Ahora, la familia no puede pagar la nueva cirugía y el gobierno del país donde residen no cuenta con cobertura médica.

 

 

La pareja y sus tres hijos, Jonalyn de 22, Joanne de 20 y Julius de 11; están juntando todo lo que pueden, pero temen que el crecimiento matará a Belinda antes de llegar a los 2900 dólares que saldría el tratamiento. “Haremos lo que sea por salvar a nuestra madre, aun si tenemos que trabajar todas las horas del día”, contó la segunda hija.

 

“Mi sueño es realizar el tratamiento para ayudar a mi esposo con los gastos de la casa. Quiero que mis hijos vayan a la escuela. Espero recuperarme por el bien de mi familia”, añadió Belinda.

 

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