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Inuyasha: 4 similitudes compartidas con Kimetsu no Yaiba que podrían beneficiar a la secuela

El clásico anime de los noventa regresa en medio del auge de Kimetsu no Yaiba, serie con la que comparte similitudes temáticas.

El anuncio de la secuela de Inuyasha tomó por sorpresa a los fans más veteranos de la cultura pop japonesa. Cuando se oficializó que el querido manga/anime de la autora Rumiko Takahashi volvería en la forma de Hanyo no Yashahime, muchos fans de las aventuras del medio demonio reaparecieron para demostrar porque es una de las series animadas japonesas más recordadas por el público latinoamericano. No obstante, Inuyasha regresa en el mejor momento de otra franquicia con la que comparte similitudes bastante notorias: Kimetsu no Yaiba.

La obra de Koyoharu Gotoke, cuyo capítulo final fue estrenado el viernes 15 de mayo, logró cautivar a su natal Japón, permitiéndole así superar a obras de alta popularidad como Shingeki no Kyojin y el aparentemente imbatible One Piece. Si bien el inicio de publicación de Kimetsu no Yaiba sucedió casi 20 años después del debut de Inuyasha, la influencia del opus magnum de Takahashi -conocida también por haber sido la autora de Ranma ½- es innegable. En este artículo, repasaremos algunas de las características y similitudes más destacables entre ambas series.

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Japón feudal

Si bien muchas obras lo han hecho antes, los escenarios en los que se desarrollan Inuyasha y Kimetsu no Yaiba comparten la particularidad de que ambos están basados en un Japón del 1000 al 1500 d.C. Si bien es cierto que el manga de Takahashi se toma al “país del sol naciente” como locación para el desarrollo de sus eventos mientras que Demon Slayer ocurre en un lugar ficticio que luce muy similar, no hay duda de que ambas obras han contribuido en que el pasado de la nación se vuelva atractivo para las masas.

Magia, monstruos y demonios

Los yokais, monstruos del folklore japonés, son un concepto que se ha ido explorando de distintas formas a lo largo de los años y a través de un sinfín de mangas y animes. Inuyasha es uno de los ejemplos más claros en este aspecto con todas las criaturas fantásticas que habitan en su universo. Una particularidad que comparten ambas series es que el aspecto fantástico entra en la vida de los protagonistas de un momento a otro, cambiando su visión de la realidad para siempre. Mientras que otras obras como One Piece y Boku no Hero Academia cuentan con sus propios lore llenos de elementos ficticios, Inuyasha y Kimetsu no Yaiba hacen lo propio con una ambientación más “oriental”.

Los combates: Diferentes, pero sin dejar de ser sorprendentes

Mientras que Dragon Ball y Naruto manejan sus combates en un estilo muy shonen, con habilidades especiales que generan espectáculos visuales en cada viñeta, Inuyasha y Kimetsu no Yaiba dan un ligero giro a esta fórmula utilizando elementos como katanas y otras armas tradicionales japonesas para generar un estilo único en las peleas. Más personal y con una semejanza más apegada a una gresca épica entre dos samuráis del Japón feudal antes que una lucha entre dos superhéroes con habilidades capaces de destruir el mundo entero.

¿Finales...? [SPOILERS]

Si aún no has leído el capítulo 205 de Kimetsu no Yaiba, el gran final del manga, debes pensar dos veces antes de leer las siguientes líneas.

Ambas series toman a sus conclusiones de una forma singular, tratando de expresar que “la historia se cierra”, pero sin que esto sea definitivo. ¿La razón? Dejar abierta la posibilidad de que, años más tarde, las aventuras en los fantásticos universos que sus respectivos autores crearon continúen a modo de secuela, precuela o spin-offs. Con Hanyo no Yashahime y el anuncio de los gaiden de Kimetsu no Yaiba, esto queda por sentado y genera enorme expectativa para atraer a los fans de antaño y nuevos adeptos.

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De esta forma, podemos comprender mejor cómo el regreso de Inuyasha coincide con el pico de popularidad de una obra que se asemeja bastante en temática. Solo queda esperar al estreno de la nueva serie animada para saber si esto beneficia a que las hijas de Inuyasha y Sesshomaru gocen de la misma popularidad con la que cuentan Tanjiro y compañía en esta época.