Excitación por vegetales, maniquíes y excrementos: los deseos más extraños en la intimidad

Las parafilias son prácticas en las que el placer no está relacionado al acto sexual convencional.

Algunas de las prácticas sexuales más comunes actualmente como el sexo oral o la masturbación eran consideradas parafilias hace muchos años. Muchas personas comparten las mismas fantasías como la de tener relaciones sexuales en público o fetichismos en los que el placer es originado al usar objetos.

 

Pero existen otros que podrían considerarse “raros” ya que son pocas personas las que aceptan que estas les ocasionan satisfacción. ¿Es que quién se animaría a aceptar que el vomito ajeno le causa placer?

 

 

 

Mientras que el diccionario de la Real Academia Española define las parafilia como desviaciones sexuales, los sexólogos prefieren describirlos como comportamientos sexuales alternativos.

 

En estas se encuentra la agamatofilia que es la atracción sexual a estatuas o maniquíes desnudos con las que podría tenerse contacto sexual. En algunos casos una persona podría quedarse inmóvil y cumplir el rol de un objeto inanimado para satisfacer la fantasía de su pareja.

 

 

La humillación y el llanto pueden desencadenar luego en un orgasmo. Según expertos, el clímax se intensifica luego de haber pasado por estrés emocional. A esta se la conoce como dacrifilia.

 

Hay personas que se sienten atraídas por plantas y es común para ellos utilizar frutas y verduras como objetos sexuales a cambio de conseguir placer. A otros los insectos les producen la misma sensación y sentirlo sobre su cuerpo le produce una explosión de placer. Algunos se colocan hormigas o caracoles cerca de sus orificios para tener un mejor orgasmo. Estas parafilias se conocen como dendrofilia y formicofilia.

 

 

 

La emetofilia o ducha romana consiste en obtener excitación a partir del vómito ya sea viendo a una persona haciéndolo o vomitando uno mismo. Regurgitar sobre los genitales de otra persona es algo que disfrutan. La misma excitación le producen los excrementos a lo coprofílicos y tan solo oler o saborear las heces les da gran placer.

 

Por último está la necrofilia que consiste en la atracción sexual por los cadáveres. Tener relaciones sexuales con difuntos es lo que les causa placer y en muchos casos las personan han cometido asesinatos para llevar a cabo su fantasía.

 

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