Este deportista tiene una increíble resistencia al frío extremo, científicos revelan su secreto [FOTOS]

Wim Hof es un atleta alemán, conocido como "Iceman" por ser capaz de tolerar el frío extremo. Ha obtenido varios récords por correr descalzo en la nieve y nadar en el Polo Norte.

Wim Hof es conocido como el atleta extremo gracias a su insólita habilidad para resistir bajas temperaturas. Pero no cualquier frío; el también conocido como “Iceman” puede correr descalzo bajo la nieve, resistir el agua fría del Polo Norte por más de 6 minutos y subir más de 7 kilómetros en el Monte Everest usando solo un par de botas y un pantalón corto. ¿Cómo lo hace?

Hof, quien ha ganado más de 21 Récords Guinness por estas “hazañas”, aseguró que su legendaria resistencia al frío se debe a un método que ha desarrollado, que implica respirar de una manera específica para entrar en un estado de hiperventilación inducida.

El “Iceman” vende en la actualidad un libro explicando su método y hasta imparte conferencias sobre ello. La cuestión es ¿realmente es un método o hay algo diferente en su organismo que lo hace espectacularmente resistente al frío?

Un equipo de neurólogos de la Universidad Wayne State decidieron averiguarlo y se pusieron en contacto con Hof para someterlo a una peculiar batería de pruebas.

Los investigadores diseñaron un traje especial capaz de bajar la temperatura del cuerpo del atleta hasta niveles de hipotermia bombeando agua fría. Con el traje puesto, introdujeron a Hof en un escáner de resonancia magnética para examinar cómo se comporta su cerebro y midieron al mismo tiempo sus signos vitales.

Para evitar errores, examinaron a Hof permitiéndole hacer sus ejercicios de respiración y sin hacerlos, para comparar los resultados. Lo primero que descubrieron es que el cuerpo del atleta extremo no se enfría igual cuando realiza su método.

De hecho, en varias de las pruebas no se enfriaba en absoluto. Los investigadores creen que el ciclo rápido de respiración de “Iceman” calienta la sangre de los capilares en sus pulmones. Esa sangre después se va extendiendo por el organismo, manteniendo la temperatura.

El segundo cambio importante estuvo en su cerebro. Al ser sometido a bajas temperaturas, registró picos de actividad en una zona inusual. Los investigadores esperaban que haya actividad en la zona que regula la temperatura corporal, pero en lugar de esto se activó la sustancia gris

Los investigadores esperaban registrar actividad en la ínsula anterior, que es la zona del cerebro que regula involuntariamente la temperatura corporal. En lugar de ello, la zona que se activó fue la sustancia gris periacueductal, que se encarga de controlar los sentidos y el dolor.

Los investigadores reconocen que el caso de Hof es muy inusual, pero que de alguna manera su método le ayuda a regular la temperatura de la piel hasta cierto punto, y con ella la del resto del cuerpo.

El siguiente paso es seguir estudiando el comportamiento de su cerebro para averiguar hasta qué punto puede convertirse en una técnica útil en la medicina. Por el momento, las afirmaciones del “Iceman” han quedado bastante sustentadas desde el punto de vista científico.

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