Conoce el dramático caso de la joven que duerme hasta 20 horas seguidas al día

Conoce la historia de Megan Firth, una joven de 18 años, que puede dormir más de 15 horas seguidas debido a un extraño mal que padece. 

Sin dudas, dormir es uno de los mejores placeres que existen en la vida, pues, además del descanso, ayuda a regenerar las células del rostro y evita el envejecimiento. Si bien, hay días en los que deseamos dormir horas de horas, los especialistas recomiendan una jornada de 8 horas de sueño como máximo para tener un descanso ideal y evitar problemas de salud. Algo casi imposible para Megan Firth, una joven de 18 años de Oxfordshire (Reino Unido), que puede llegar a dormir más de 15 horas seguidas debido a una rara afección conocida como trastornosíndrome de Kleine-Levin o, más popularmente, de la bella durmiente.

De hecho, Megan, estudiante de la Universidad de Nottingham puede dormir hasta 20 horas al día sin despertarse.

Según contó ella misma a medios británicos, se pasa la mayor parte del día durmiendo. Cuando está con su familia, duerme en la sala de estar, rodeada de sus familiares, que no la despiertan porque saben que ello puede empeorar su condición.

“Por suerte, he hecho muy buenos amigos que han sido muy comprensivos, pero todavía tengo que pensar en ello [en el síndrome] todo el tiempo. De lo contrario, si me acuesto demasiado tarde, puedo desencadenar otro episodio [de complicaciones] y quedarme en cama durante varias semanas”, confiesa la joven, y cuenta que siempre tiene que retirarse antes de medianoche, de las fiestas estudiantes.

Megan cuenta que la primera vez que se enteró de su extraño mal tenía 14 años, estaba en Australia con sus amigos y durmió de largo durante casi dos semanas. Desde ahí, su madre empezó a investigar en Internet sobre los síntomas hasta que los doctores confirmaron que Megan padecía el síndrome de la Bella Durmiente.

Por más de que para algunos sea como “una fortuna” poder dormir más de 10 horas seguidas sin levantarse, Megan lamenta sufrir esta rara enfermedad -de la que se diagnostica un caso de cada millón de personas- pues le impide realizar varias actividades como cualquier persona, sin embargo también confiesa que ha obtenido beneficios del mal que padece. “El síndrome me empujó a tener éxito, y ahora estoy decidida a vivir una vida normal”, expresó.

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